Por qué el modelo tradicional de enseñanza ha caducado y cómo las funciones ejecutivas se posicionan como el nuevo paradigma para enseñar a leer y escribir. Un análisis de la disertación de la Lic. Ailén Rodríguez, Vicepresidente del Colegio de Psicopedagogos de Misiones, en el IX Congreso Internacional de la UNAE.
La revolución neuroeducativa de Misiones hacia el Mercosur
La educación contemporánea atraviesa un punto de inflexión. En un escenario donde la tecnología y la hiperconectividad reconfiguran constantemente la atención de las nuevas generaciones, el sistema educativo tradicional —aquel diseñado para que los alumnos permanezcan horas sentados copiando pasivamente— resulta insostenible. Esta fue la premisa central que resonó en el auditorio de la Universidad Autónoma de Encarnación (UNAE), Paraguay, durante los días 5 y 6 de junio de 2026.
Allí, en el marco del IX Congreso Internacional de Educación y Psicopedagogía, la Lic. Ailén Rodríguez, actual Vicepresidente del Colegio de Psicopedagogos de Misiones, llevó la voz de la psicopedagogía argentina al escenario regional. Su conferencia, titulada «El aula como gimnasia cerebral, entrenar la mente para aprender a leer y escribir», no solo representó un diagnóstico clínico del ecosistema educativo del NEA y el Mercosur, sino que trazó una hoja de ruta imprescindible para estudiantes, docentes y profesionales del aprendizaje.
A continuación, desglosamos los ejes fundamentales de su propuesta, un enfoque minimalista y de alto impacto que fusiona las neurociencias con la práctica áulica cotidiana.
1. La Neuroplasticidad y el fin del aula estática
El punto de partida de la ponencia desmitifica la idea del aprendizaje como un acto meramente receptivo. Rodríguez introdujo la neuroeducación como el puente definitivo entre la biología del cerebro y la pedagogía. Durante la etapa escolar, especialmente en los primeros grados, el cerebro posee una neuroplasticidad excepcional.
Sin embargo, el contraste es evidente: mientras la ciencia demuestra la necesidad de estímulos multisensoriales, muchas aulas mantienen dinámicas del siglo pasado. La propuesta es clara: el aula debe transformarse en un «gimnasio cognitivo». Al igual que el desarrollo muscular requiere constancia y adaptación progresiva, el entrenamiento cognitivo en el aula exige rutinas dinámicas que desafíen las estructuras mentales de los niños, en lugar de adormecerlas.
2. Emoción y Motivación: La puerta de entrada al aprendizaje
Desde una mirada clínica profunda, la disertante subrayó un principio innegociable: sin emoción, no hay aprendizaje. Un alumno atravesado por conflictos emocionales, estrés familiar o carencias básicas tiene su «puerta» cognitiva cerrada.
En este contexto, la motivación actúa como el combustible mental necesario para generar aprendizajes significativos. El sistema actual de repetición mecánica falla porque no logra captar la atención sostenida. Rodríguez destaca que la atención es el filtro absoluto del cerebro; determina qué información se procesa y cuál se desecha. Entrenar la atención y validar el estado emocional del alumno no son «pausas» en el aprendizaje, sino el requisito fundamental para que este ocurra.
3. Material concreto y «Pausas Activas»: Soluciones de bajo costo y alto impacto
Uno de los momentos más reveladores de la conferencia, de vital importancia para los futuros educadores y psicopedagogos, fue la revalorización del material concreto. No se requiere tecnología de punta ni recursos económicos inalcanzables para estimular el cerebro. Elementos cotidianos reciclados (tapitas, texturas, cordones) son suficientes para activar circuitos neuronales complejos y lograr la comprensión profunda de conceptos abstractos, como las matemáticas o la lectoescritura.
A esto se suma la implementación de estrategias socioemocionales y pausas activas. El cerebro infantil (y el del docente) no está diseñado para mantener el foco ininterrumpido durante horas. Estrategias como el uso de Pausing Bells (sonidos o estímulos visuales que marcan un «reseteo» en el aula) permiten descargas motoras y emocionales breves de 5 a 10 minutos. Estas pausas regulan el sistema nervioso de todo el grupo, devolviendo la calma necesaria para continuar absorbiendo información.
4. Funciones Ejecutivas: El director de la orquesta cerebral
El clímax conceptual de la exposición se centró en las funciones ejecutivas (alojadas en la corteza prefrontal). Rodríguez utilizó una metáfora brillante: el cerebro es una orquesta. El lenguaje, la memoria y la atención pueden ser instrumentos perfectamente afinados, pero si el «director de la orquesta» (las funciones ejecutivas) no sabe dirigir, el resultado será el ruido, no la música.
Habilidades como la planificación, la flexibilidad mental, la toma de decisiones y la inhibición de impulsos son procesos elementales que trascienden la lectura y la escritura; son habilidades para la vida. Desde organizar una compra en el supermercado hasta seguir una receta de cocina, las funciones ejecutivas ordenan nuestra existencia.
El educador como entrenador cognitivo
La conferencia concluyó con un llamado a la acción transversal. El éxito del entrenamiento áulico no recae exclusivamente en el alumno ni en la superación de sus diagnósticos, sino en la postura del docente. El educador moderno debe asumirse como un entrenador, capaz de moldear sus propuestas y sus actitudes para encender la maquinaria cognitiva de toda el aula por igual. «Lo que beneficia a un niño con un perfil de aprendizaje específico, beneficia a todos», sentenció la especialista.
Este paradigma posiciona a la psicopedagogía de nuestra región a la vanguardia, ofreciendo herramientas reales, aplicables y basadas en la evidencia para las escuelas de hoy.



